Importante: la esponja debe hidratarse antes de utilizarse.
Retira una esponja de su empaque.
Colócala bajo agua limpia o sumérgela completamente.
Espera unos segundos hasta que la esponja absorba el agua y aumente de tamaño.
Una vez expandida, escúrrela suavemente para eliminar el exceso de agua.
Aplica tu limpiador facial o utiliza la esponja húmeda directamente, según la rutina deseada.
Masajea el rostro con movimientos suaves y circulares, evitando ejercer demasiada presión.
Después de utilizarla, enjuágala y déjala secar completamente en un lugar limpio y ventilado.
💡 Recomendación
Para el rostro, utiliza movimientos suaves, especialmente en piel sensible. Evita frotar con fuerza o utilizar la esponja sobre zonas irritadas.